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Colombia 2020 de El Espectador destaca al Mochuelo

7 marzo, 2020

A casi un año de la apertura pública del Museo Itinerante de la Memoria, hoy el proyecto de noticias sobre procesos de paz y reconciliación en Colombia publica una nota sobre esta memoriosa itinerancia. Ver la nota original en el siguiente enlace:

https://www.elespectador.com/colombia2020/territorio/el-mochuelo-un-museo-que-da-lecciones-de-memoria-desde-los-montes-de-maria-articulo-908008

Texto de la nota:

El Mochuelo, un museo que da lecciones de memoria desde los Montes de María

Territorio7 Mar 2020 – 9:00 AM Sebastián Forero Rueda / @SebastianForerr

El Museo Itinerante de la Memoria y la Identidad de esta región del Caribe cumple un año de andar rodando por varios municipios de esa zona del país. Un esfuerzo que documentó 104 masacres y más de 1.800 víctimas mortales del conflicto armado, que se levanta a nivel local en medio de lo que algunos han llamado una disputa por la memoria.

Cuando se conoció a finales del año pasado que el director del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), Darío Acevedo, estaría haciendo cambios al guion del Museo de la Memoria que había dejado la dirección anterior, se supo que uno de los puntos que pretendía modificar eran los ejes planteados para ese museo: agua, tierra y cuerpo. En ese momento, el director dijo que “poner a hablar a un río” no podía ser el eje de un museo de memoria, que eso encajaba mejor en una obra literaria. Sin embargo, para cuando Acevedo pronunció esas palabras, en la región de los Montes de María ya llevaba unos meses rodando otro museo de memoria que lo contradecía profundamente. Uno que puso a hablar a un pájaro.

El 15 de marzo de 2019, en El Carmen de Bolívar se erguía por primera vez El Mochuelo, el Museo Itinerante de la Memoria y la Identidad de los Montes de María. Una monumental estructura en madera fina de 35 toneladas, de 18 metros de largo, por 12 de ancho y 5 de alto. La historia de una de las regiones que más sintió las atrocidades de la guerra (quizá la que más) concentrada en lo que recrea una casa antigua de esta región, enclavada entre Sucre y Bolívar. Pero lo que se inauguró ya hace un año era el resultado de un trabajo de más de una década de caminarse esas montañas documentando los horrores que les dejó el conflicto armado.

(Especial: Masacre de El Salado: ¿qué ha pasado 20 años después?)

Hacia 2008, el Colectivo de Comunicaciones Montes de María Línea 21, que ya se había ganado el Premio Nacional de Paz en 2003, andaba por los quince municipios de esta región tratando de que sus habitantes volvieran a encontrarse, luego de que a la zona la resquebrajara el paso de los frentes 35 y 37 de las Farc y el Bloque Montes de María de las AUC. “Haciendo todo ese trabajo cultural recopilamos mucha información y nos dimos cuenta de que había que devolverla al territorio, a las comunidades”, dice Julio García Montes, quien hace 16 años integra el colectivo y es el coordinador en terreno del Mochuelo.

“Empezamos a pensar qué hacer con toda la información que habíamos recopilado. Ya teníamos cine, ya teníamos exposiciones fotográficas, ya teníamos radio, y ahí fue cuando nos pensamos hacer el museo” explicó. Así, en este rincón del Caribe colombiano empezaban a hablar de memoria cuando en el país todavía no existía un centro nacional para ese fin. Pero aún más subversivo fue el hecho de que no decidieron construirlo en ninguno de los municipios de la zona, sino que decidieron que sería itinerante: andaría por todos los municipios montemarianos. Entonces, en medio de la planeación, a un campesino se le ocurrió que el museo fuera un pájaro que volara por la región y a otros que fuera un mochuelo, ave emblemática de la zona.

Desde entonces empezaron a recopilar y documentar juiciosamente casi un siglo de historia de los Montes de María, antes siquiera de que al territorio llegaran los actores armados. Se encontraron con que para la gente era sanador el solo hecho de contar lo que les había pasado. “Cuando llega el conflicto lo primero que hizo fue infundir el miedo y a la gente la hizo meter hacia adentro. A uno lo que le decían era no confíe en nadie, no hable, las paredes tienen oídos. Entonces el ‘no diga’, ‘no hable’, ‘no llore’ se le fue metiendo a la gente y comenzaron a guardárselo. Mucho de lo que nos contaron, nunca lo habían hablado con nadie”, cuenta Julio.

(Lea también: “El museo no exaltará a ningún combatiente”: nuevo director del Museo de Memoria)

Así, vereda por vereda, documentaron 104 masacres ocurridas en los Montes de María desde la década de 1990 y un total de 1.850 personas (civiles) que fueron asesinadas en medio de la violencia. En honor a estas últimas, en todo el centro del museo se levanta el árbol de la vida – o árbol de los ausentes – en cuyas hojas (actualmente tiene 750) está escrito el nombre de cada víctima con la fecha y el lugar en donde murió.
Pero quienes levantaron el museo tienen la firme convicción de que la historia de esta región es una historia de resistencia. Por eso, además de documentar las afectaciones que les dejó la guerra, en la línea de tiempo del museo, que inicia en 1900, también contaron las luchas de este pueblo campesino. Por ejemplo, las luchas por la tierra que aquí dieron los líderes de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC), que consiguieron parcelaciones para campesinos sin tierra. Por eso, el museo incluye parte del archivo de Jesús María Pérez, el emblemático líder de la ANUC que fue el guardián de esa información y que se la entregó al CNMH.

Después de que El Mochuelo se instalara en El Carmen y durara allí unos dos meses, emprendió vuelo hacia Córdoba (Bolívar) y luego se fue a San Juan Nepomuceno. Allí acompañó la conmemoración de los 17 años de la masacre de los Guáimaros, donde fueron asesinados 15 campesinos, en agosto de 2002. Y de allí voló a San Jacinto, donde actualmente está instalado y donde permanecerá hasta la próxima semana, antes de partir para Morroa (Sucre). En cada municipio dura unos dos meses y medio, desde el momento en que empieza a armarse – que tarda unas dos o tres semanas – hasta que se desarma por completo.  A donde llega, el museo recluta sus propios ‘mochuelos cantores’, o guías, como se les llama en el lenguaje museográfico tradicional. Voluntarios – en su mayoría jóvenes – que luego de recibir la capacitación y conocer el museo, llevan a otros a través de él.

Durante este primer año han tenido experiencias que les han reafirmado el valor del museo. Durante los dos meses que estuvo en Córdoba, todos los días llegaba un joven, de unos 26 años, y se detenía frente al árbol de la vida. Allí se quedaba contemplándolo y en particular mirando siempre una misma hoja. Al cabo de unas semanas, a través de lenguaje de señas pues tenía discapacidad auditiva, dio a entender que quien aparecía allí reseñado era su papá, asesinado en la masacre de 2000 de Capaca (Bolívar). Él tenía el dolor guardado y ver ese nombre en el museo para él tenía una importancia monumental.

“Cada nombre que está en ese árbol es para el buen nombre de la persona que murió, que de pronto en algún momento fue estigmatizado o fue señalado de uno u otro bando, pero para los familiares verlo allí es de una dignidad enorme”, explica Soraya Bayuelo, directora del colectivo de comunicaciones.

Para ella, durante este año ha sido impresionante que muchos de los visitantes del museo se terminan preguntando ¿cómo pasó todo esto?, ¿En qué momento nos pasó todo lo que nos pasó? “Nosotros trabajamos para que no se borre de la memoria ni de la historia lo que pasó, no para decirnos ‘ay, pobrecitos’ y que volvamos otra vez a recordarlo para torturarnos, sino como una garantía que debemos tener quienes sufrimos el conflicto armado de que esto no se vuelva a repetir”, sostiene Soraya.

Cuando se creó en el país el Centro Nacional de Memoria Histórica y llegó a su dirección Gonzálo Sánchez, esa entidad empezó a trabajar de la mano con el colectivo de comunicaciones Montes de María y fue a través de ese centro que se gestionaron los recursos de la embajada de Francia que hicieron posible la realización de El Mochuelo. Sin embargo, ya para su inauguración el CNMH estaba en cabeza de Darío Acevedo, quien asistió a ese evento en El Carmen de Bolívar y “lo que vino a decir aquí es que ya las historias de las víctimas están supremamente contadas y que en adelante le iba a dar más apoyo a las memorias de los militares”, cuenta Soraya.

(Le puede interesar: Museo de Memoria: su primera piedra fue puesta en medio de críticas y protestas)

Desde entonces, la relación de El Mochuelo con el CNMH se rompió y no ha habido nuevos contactos. “En este momento histórico el CNMH niega la memoria, niega el conflicto, y nosotros estamos justamente diciendo lo contrario. Por eso ahora no contamos con ese centro para nada, ni tampoco queremos contar”, puntualiza.

Aún sin el apoyo del CNHM, el Centro Internacional para la Promoción de los Derechos Humanos (CIPDH), adscrito a la Unesco, incluyó al Mochuelo en su mapa interactivo sobre iniciativas que hacen memoria sobre graves violaciones de derechos humanos alrededor del mundo. Es la única iniciativa colombiana en ese mapa.

“Hoy, ante una negación del conflicto, una política de Gobierno dirigida a la negación de la memoria, nosotros estamos tratando de levantar este museo como un estandarte que dice que aquí hay otros relatos, más allá del relato oficial. Uno que sale desde las entrañas, desde el sentir, el duelo, el sufrimiento y la resistencia de las víctimas del conflicto armado”, sentencia Soraya Bayuelo.

El Mochuelo en el mapa interactivo de memorias situadas

15 enero, 2020

El Centro Internacional para la Promoción de los Derechos Humanos (CIPDH), adscrito a la UNESCO, incluyó al Museo Itinerante de la Memoria y la Identidad de los Montes de María en su mapa interactivo sobre graves violaciones de derechos humanos alrededor del mundo.

Ver la ficha del MIM.

Video de presentación del proyecto
Acerca de Memorias Situadas
Ficha del MIM

Cartilla de Mochuelos Cantores y guía de aula

20 diciembre, 2019

Nos complace mucho haber desarrollado este material didáctico y entregarlo ahora entre el público escolar y apoyar la formación de los mediadores voluntarios del museo, los mochuelos cantores. Esta cartilla y su guía de aula acompañante hacen parte del proceso integral de implementación del Museo Itinerante de la Memoria y la Identidad de los Montes de María (MIM), su contenido y actividades se vienen conformando y aplicando desde sus primeras etapas de planeación y de capacitación entre las comunidades participantes.

Su impresión fue posible gracias al Programa de Estímulos del Ministerio de Cultura 2019, como ganadores de la beca a proyectos comunicativos: entidades museales y comunidades, con la propuesta “El vuelo del Mochuelo: entrelazando saberes ancestrales y pedagogías para la paz y la reconciliación”, desde el diseño de material didáctico de apoyo para el fortalecimiento de la estrategia comunicativa y pedagógica del museo.

Este proyecto consistió en la impresión y aplicación piloto de dos materiales pedagógicos:

Material  didáctico 1

Cartilla pedagógica para Mochuelos Cantores – intérpretes comunitarios de la memoria.

Esta cartilla es una bitácora de vuelo”para orientar la capacitación de los intérpretes comunitarios de la memoria, los mochuelos cantores los cuales son los guías voluntarios encargados de animar la visita de grupos de público en su recorrido por el MIM y sus actividades alternas y complementarias. Un mochuelo cantor es un intérprete en el sentido de que no repite o transmite una información fija, sino que asume su experiencia personal en el contexto de la historia común de su entorno social, y es capaz de compartirla basándose en los contenidos que se exponen, animando el diálogo que enriquece con sentidos múltiples la exposición. Esto mochuelos cantores son los mismos narradores y narradoras de la memoria que han sido formados por el Colectivo de Comunicaciones Montes de María Línea 21 desde su línea programática “Memoria, comunicación y territorio”.

Este material pedagógico es importante porque fortalece y apoya la preparación de los mochuelos cantores en su papel de orientadores comunitarios dentro de los recorridos del museo El Mochuelo debido a que brinda diferentes módulos que explican los fundamentos conceptuales, históricos, investigativos, pedagógicos y metodológicos del Museo, y es aplicado en talleres por el mismo equipo gestor del CCMMaL21.

Descargar cartilla

Material didáctico 2

El Mochuelo aletea, canta y cuentaen el Aula: una estrategia de mediación pedagógica para la apropiación social del MIM en las instituciones educativas de los Montes de María.

Este material está compuesto por una guía para el docente con herramientas didácticas para los niños  entre las edades de 9 a 17 años que cursan grados de 4 de primaria a 11 de bachillerato, y viene siendo una adaptación de la cartilla de los Mochuelos Cantores, con diagramación atractiva, nociones básicas y ejercicios prácticos que el docente puede desarrollar antes o después de la visita al museo, y que entregaría a cada estudiante o a grupos de 4-5 estudiantes. Es importante porque los docentes de las instituciones educativas y los estudiantes son actores estratégicos claves en la transmisión, mediación pedagógica y preservación de la memoria de los Montes de María. Es necesario brindar a la comunidad educativa recursos didácticos específicos que facilite a los docentes y niños el encuentro entre el Aula y El Mochuelo de tal forma que la comunidad educativa pueda apropiarse de los contenidos del MIM, para que puedan ser utilizados en el aula y particularmente por los docentes que están a cargo de las áreas de ciencias sociales, humanidades y cátedras de paz.

Este material fue y será dinamizado por los Mochuelos Cantores y el equipo gestor del CCMMaL21entre los maestros de las instituciones educativas del lugar donde en ese momento esté instalado el museo.

Descargar guía de aula

A continuación algunas imágenes que resultaron del período de desarrollo de este proyecto, en particular durante la itinerancia del museo en el municipio de San Juan Nepomuceno:

Oportunidad de pasantía en el MIM

16 mayo, 2019
Foto MinCultura

Si eres profesional en el sector de museos y la cultura, sería interesante que participaras en esta convocatoria del Ministerio de Cultura proponiendo realizarla en el MIM, y así podrías colaborar con nuestras actividades durante 1 mes, en caso de obtener la subvención.

Estaremos abiertos a evaluar el apoyo a una postulación de calidad y a facilitar la información que ésta necesite.*

Áreas de interés para el desarrollo de la pasantía:

  • Atención de público general y escolar, programación y actividades complementarias
  • Estudio de públicos y sistematización de actividades
  • Capacitación del equipo gestor: pedagogía en museos y temas relacionados
  • Formulación de proyectos y sostenibilidad técnica y financiera
  • Gestión de comunicaciones
  • Colaboración en el funcionamiento cotidiano y logística de itinerancia

*El MIM cuenta con registro certificado en SIMCO. El perfil requerido por Mincultura es un profesional o técnico que acredite su vinculación a una entidad museal registrada y activa en dicho sistema, y que resida en un departamento diferente a donde propone hacer la pasantía.

Contacto:

Giovanny Castro

Cel. 3188271952 – giovanoty@hotmail.com

Programación de apertura 14 – 16 de marzo

21 febrero, 2019

Nos complace anunciar las actividades inaugurales del Museo Itinerante de la Memoria y la Identidad de los Montes de María – MIM, en su primera itinerancia pública en la plaza principal de El Carmen de Bolívar. El museo mantendrá sus actividades durante un mes para el público en general y con especial énfasis en el sector educativo del municipio.

Descargar la agenda completa aquí

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